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LIBRO
ESQUIZOFRENIA

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26 DE ABRIL Y 3 DE MAYO DE 2026

Luchar por mi cordura fue una lucha a vida o muerte.

Por Peter Laue, escritor invitado
de Pagosa Springs, Colorado, EE. UU., fundador de www.stretcherbearers.com y también socio y colaborador de Pray Until Schizophrenia Heals.

La lectura bíblica de esta semana es Lucas, capítulo 23: versículos 26-56 – La crucifixión : Mientras lo llevaban, apresaron a Simón de Cirene, que venía del campo, le pusieron la cruz encima y lo obligaron a llevarla detrás de Jesús. Una gran multitud lo seguía, incluyendo mujeres que lloraban y se lamentaban por él. Jesús se volvió y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes mismas y por sus hijos. Porque vendrá el tiempo en que dirán: “¡Bienaventuradas las mujeres estériles, los vientres que no concibieron y los pechos que no amamantaron!”. Entonces dirán a los montes: “¡Caigan sobre nosotros!”, y a las colinas: “¡Cúbrannos!”. Porque si esto hacen los hombres cuando el árbol está verde, ¿qué sucederá cuando esté seco?».

Otros dos hombres, ambos criminales, fueron llevados con él para ser ejecutados. Al llegar al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron junto con los criminales: uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Y repartieron sus ropas echando suertes.

La gente se quedó mirando, e incluso los gobernantes se burlaron de él. Dijeron: «Salvó a otros; que se salve a sí mismo si es el Cristo de Dios, el Elegido».

Los soldados también se acercaron y se burlaron de él. Le ofrecieron vinagre de vino y le dijeron: «Si eres el rey de los judíos, sálvate».

Sobre él había un letrero que decía: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

Uno de los criminales que estaban colgados allí le lanzó insultos: "¿No eres tú Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!"

Pero el otro criminal lo reprendió. «¿No temes a Dios —le dijo—, estando bajo la misma condena? Nosotros recibimos nuestro justo castigo, pues cosechamos lo que merecen nuestros actos. Pero este hombre no ha hecho nada malo».

Entonces dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino».

Jesús le respondió: «En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso».

La muerte de Jesús : Era como la hora sexta, y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta la hora novena, pues el sol dejó de brillar. Y el velo del templo se rasgó en dos. Entonces Jesús clamó a gran voz: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Dicho esto, expiró.

El centurión, al ver lo sucedido, alabó a Dios y exclamó: «Sin duda, este hombre era justo». Al ver lo ocurrido, todos los que se habían reunido para presenciarlo se golpearon el pecho y se marcharon. Pero todos los que lo habían seguido desde Galilea se quedaron a cierta distancia, observando lo que sucedía.

El entierro de Jesús – Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y recto, que no había estado de acuerdo con su decisión ni con su actuación. Era de Arimatea, un pueblo de Judea, y esperaba el reino de Dios. Fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Luego lo bajó, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde aún no se había sepultado a nadie. Era el día de la preparación, y el sábado estaba por comenzar.

Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea siguieron a José y vieron la tumba y cómo habían depositado su cuerpo en ella. Luego regresaron a sus casas y prepararon especias y perfumes. Pero descansaron el sábado, obedeciendo el mandamiento.

Pedro LaueLuchar por mi cordura fue una batalla a vida o muerte. Fue una lucha que duró muchos años. Veía y pensaba cosas que hacían que mi mente se pareciera a un tribunal en sesión continua. A veces era el acusado, a veces el acusador. Otras veces era el juez o el jurado. Mi proceso mental era irresistible, implacable, cargado de emociones, agotador y totalmente improductivo. Durante un breve período tomé medicamentos. No resolvieron mis problemas, pero tal vez me impidieron hacer alguna tontería. Por esto estoy muy agradecido. Al igual que una aspirina, me proporcionaron un alivio temporal para un fuerte dolor de cabeza. Pero fue la Palabra de Dios y la gracia de Dios lo que finalmente puso orden en el caos. Solo cuando creí en la Palabra y la obedecí, la paz y el orden volvieron a mi mente.

El punto de inflexión crucial llegó cuando me convencí de que Dios no era el autor de mis pensamientos y emociones acusatorias, confusas, grandiosas y atormentadoras. Cuando empecé a controlarlas y adopté una postura firme, comencé a sanar. La sanación fue gradual. Aprendí a identificar a mis enemigos con mayor rapidez y desarrollé diversas estrategias para enfrentarlos. Los detuve de raíz, por así decirlo, y no les permití ganar terreno. Después de una batalla agotadora, calmé mis emociones escuchando música, como lo habría hecho el rey David.

Descubrí que la única manera de ser un soldado alerta y eficaz era deshacerme de todos los tranquilizantes y las drogas que alteran la mente y el estado de ánimo. Esta estrategia no es nueva, pero sí lo era para mí. Nunca dudé en mi decisión de desechar todos los medicamentos recetados. Las drogas que alteran la mente y el estado de ánimo, tanto legales como ilegales, son como balas químicas que pueden fallar y causar efectos secundarios debilitantes. Incluso las pastillas para dormir, aparentemente inofensivas, pueden causar estragos. Se ha relacionado el comportamiento violento e impredecible con el somnífero Halcyon. Nuestras personalidades pueden ser alteradas y saboteadas sin nuestro conocimiento ni consentimiento. Esclavizados por las drogas, podemos experimentar una falsa sensación de seguridad y bienestar y convertirnos en cobardes en lugar de guerreros.

Artículo de Peter Laue - foto 1 Artículo de Peter Laue - foto 2

No me escondí en la cama, ni recurrí a pastillas para dormir, cigarrillos o alcohol, ni corrí a la televisión cuando luchaba contra pensamientos impíos y furiosos. Me levanté en medio de la noche y me vestí. Caminé, marché y oré con fervor en un prado apartado. Con todo mi corazón y mis fuerzas invoqué el nombre de Jesús. Hoy, muchos años y muchas batallas después, mi vida está llena de alegría, paz y gratitud. Sin embargo, recuerdo a diario que nunca debo bajar la guardia. La adversidad sigue siendo mi maestra y mi capataz.

Cuando fui hospitalizado en 1970, los tribunales no podían obligar a los pacientes con enfermedades mentales a someterse a terapia farmacológica, ya fuera dentro o fuera de las instituciones. Lamentablemente, esto ha cambiado gradualmente con los años. Si esa norma no hubiera estado vigente cuando fui hospitalizado, hoy sería un paciente obediente, en lugar de un defensor de las personas con discapacidad mental. Entiendo que estas son palabras fuertes. No las acepten ni las propongan a otros a menos que el Espíritu Santo se lo indique explícitamente. No pretenden hacer sentir culpables ni condenar a nadie por tomar medicamentos, sino servir como un desafío y una puerta hacia la libertad permanente.

En numerosas ocasiones le pregunté a Jesús por qué esta batalla por mi cordura era tan larga y difícil. Él siempre respondía con las mismas palabras:

Estas batallas forjan el carácter, la perspicacia, la compasión, la perseverancia y muchas otras cualidades que un soldado valiente y un médico compasivo necesitan. Peter, no tendrías una historia que contar si no hubieras tenido que luchar por tu cordura. Gracias a este largo conflicto con el infierno, tu ego no crucificado y la lujuria, puedo confiarte las claves y las armas de la batalla que puedes usar y también transmitir a otros.

Citaré a una de mis autoras favoritas, Frances J. Roberts, para recalcar lo que he escrito. En su libro “Ven, mi amado”, escribe en la página 93:

No puedes arriesgarte a dar rienda suelta a tus pensamientos. Jamás elegirán el camino correcto hasta que los refrenes y los controles con tu voluntad disciplinada. Tú eres el dueño de tu propia casa. No tienes por qué invitar a tu mente a los viles pájaros de los malos pensamientos y permitirles anidar allí y dar a luz a sus crías.

Todo lo que siembres en tu interior, eso cosecharás. Siembra amor y bondad, y serás recompensado abiertamente. Siembra caridad y perdón, y cosecharás lo mismo. Siembra generosidad y gratitud, y cosecharás lo mismo. Siembra generosidad, y jamás te sentirás pobre. Siembra esperanza, y cosecharás plenitud. Siembra alabanza, y cosecharás alegría, bienestar y una fe inquebrantable. Siembra con generosidad, y cosecharás con generosidad. ¡Siembra! Verás tu semilla y quedarás satisfecho.

Estoy dispuesto a exponer mi propio cautiverio, mi propia etapa de pensamiento ilusorio, para poder convencer a otros de que hay una salida. El Libro de Daniel, capítulo 4, cuenta mi historia y quizás también la tuya. Puedo asociar fácilmente el nombre de Peter D. Laue con el del rey Nabucodonosor. El último versículo del capítulo 4 podría haber dicho igualmente:

«Ahora bien, yo, Peter D. Laue, alabo, glorifico y honro al Rey del Cielo, Juez de todos, cuyas obras son todas justas y buenas; porque Él es capaz de tomar a los que andan con orgullo y arrojarlos al polvo». La historia del rey Nabucodonosor nos recuerda y advierte que el castigo de Dios por el orgullo puede ser, y a menudo es, la locura. No debemos enorgullecernos más de lo que nos corresponde (Romanos 12:3).

No tienes por qué estar bajo la tutela del estado el resto de tu vida. No tienes por qué ser prisionero de las drogas el resto de tu vida. No tienes por qué ir interminablemente a terapia o al psiquiatra el resto de tu vida. Tu mente no tiene por qué parecer un juzgado ni oler a basura llena de pensamientos, visiones y voces delictivas e improductivas. Pero sí tienes que adoptar la actitud de un guerrero. Tienes que controlar tus pensamientos y emociones, y cómo los expresas.

Nuestro Padre Celestial no da a sus hijos un espíritu de temor, tormento o confusión. Les da amor, perdón, poder y una mente sana. Analiza sistemáticamente tus pensamientos, visiones y voces, y rechaza siempre aquellos que sean contrarios a la naturaleza de Dios, revelada a través de la vida y las palabras de Jesucristo. Es útil anotar tus visiones y sueños especiales y revisarlos cuidadosamente de vez en cuando. No saques conclusiones precipitadas sobre su significado. Pídele a Dios que te ayude a interpretarlos. Compártelos con un amigo de confianza. Ofrece tu ayuda a otros para comprender sus experiencias y sueños espirituales sin resolver. Escucha con amabilidad. Si no tienes una respuesta, dilo. Sé lento para dar consejos. Un amigo cercano puede ser de gran ayuda ofreciéndole su apoyo incondicional.

Hace veinticinco años, mi mente reflejó la escena de la película "Los Diez Mandamientos", producida por Cecil B. DeMille. Cuando Moisés fue expulsado de Egipto por negarse a arrodillarse ante el faraón, este monólogo acompañó su travesía por el desierto. Moisés sobrevivió. Yo he sobrevivido, y tú también puedes. Permíteme ser tu mayor apoyo. Deja el don de la victoria como legado para las futuras generaciones.

“En el abrasador desierto de Shur, el hombre que caminaba con reyes ahora camina solo: arrancado de la cima del poder real, despojado de todo rango y riqueza terrenal, un hombre abandonado sin patria, sin esperanza, con el alma en agitación. Como los vientos ardientes y las arenas furiosas que lo azotan con la furia del látigo de un capataz, es impulsado hacia adelante, siempre hacia adelante, por un Dios desconocido o una tierra invisible; hacia el desierto fundido de Zin, donde centinelas de granito se alzan como torres de muerte viviente para bloquearle el paso.

Cada noche trae consigo el negro abrazo de la soledad. En el susurro burlón del viento oye las voces resonantes de la oscuridad, y su mente atormentada se pregunta si evocan el recuerdo de triunfos pasados ​​o si presagian un desastre inminente. O si el aliento ardiente del desierto ha fundido su razón en locura. No puede mitigar el beso ardiente de la sed en sus labios, ni protegerse de la furia abrasadora del sol. Todo a su alrededor es desolación. No puede bendecir ni maldecir el poder que lo mueve, pues desconoce su origen. Al comprender que vivir puede ser más terrible que morir, avanza a través del ardiente crisol del desierto, donde hombres santos y profetas son purificados para el gran propósito de Dios. Hasta que, finalmente, al límite de sus fuerzas, reducido al polvo del que surgió, el metal está listo para la Mano del Creador.

Un profesional de la salud mental concluyó su evaluación de este escritor, en beneficio de los tribunales y las compañías de seguros, de la siguiente manera:

En mi opinión profesional, sus procesos psicóticos aún permanecen latentes y esperarán a manifestarse durante el resto de su vida. Debido a su devoción por el cristianismo fundamentalista, sus cartas más recientes revelan un encubrimiento total de este proceso esquizofrénico. Sin embargo, dudo que el Sr. Laue pueda desempeñar un trabajo en el modelo tradicional de empleador-empleado. Creo que tal estrés sería el detonante de una recaída de su esquizofrenia. Se debe hacer todo lo posible para alentarlo a que se mantenga centrado, con una fobia particular, en sus convicciones cristianas.

Concluiré con esta oración: «Señor, que todos aquellos que luchan por su cordura, que han experimentado un anticipo del infierno en la tierra, se preocupen profundamente por el cristianismo fundamental».   Esta preocupación por el cristianismo fundamental fue la clave de mi sanación, y por ello la comparto con quienes la acepten. Conocer a nuestro Dios y el propósito para el cual nos creó es una alegría inefable y gloriosa.

Mundo, ¡no obligues a nadie a suscribirse a tu cambiante definición de normalidad! Dios jamás bendecirá esa mentalidad. Recuerda que muchos no podemos florecer donde nos plantan. Trátanos con amor y respeto y permítenos la libertad de ser diferentes. Sin disculpas, he adoptado esta oración:

“Señor, que mi vida sea tu gloriosa contradicción a la definición de normalidad del mundo.”

Concluiré con un poema escrito por una de esas personas "diferentes". Se llama Debi.

EL PINCEL

Llevo mi pincel conmigo a donde quiera que vaya,
   por si necesito cubrirme,
   para que mi verdadero yo no se muestre.
Tengo tanto miedo de mostrarte quién soy ; miedo de lo que harás;
   podrías reírte o decir cosas malas;
   tengo miedo de perderte .
Me gustaría quitarme todas mis capas de pintura
   para mostrarte mi verdadero yo.
   
 Pero quiero que intentes entender;
   necesito que te guste lo que veas.
Así que, si tienes paciencia y cierras los ojos,
   me quitaré las capas muy despacio;
   por favor, entiende cuánto duele
   dejar que mi verdadero yo se muestre.
Ahora me he quitado todas las capas. Me siento desnuda, expuesta y con frío.
   Si aún me amas, con todo lo que ves,
   eres mi amigo, puro como el oro. Sin embargo,
necesito guardar mi pincel y sostenerlo en mi mano;
quiero tenerlo a mano, por si alguien no entiende.
Así que por favor protégeme, mi querido amigo,
   y gracias por amarme de verdad ;
   Pero, por favor, déjame conservar mi pincel conmigo, ¡
   hasta que yo también me ame !

CONCLUSIÓN

Se necesita valentía para mostrar el "verdadero yo" y sabiduría para saber cuándo no. Jesús —o Yeshua, si conoces al Señor Jesús por ese nombre— es el autor de ambas. Digo y escribo estas palabras no solo para ti, sino también como un recordatorio para mí mismo. Al hacerlo, se convierten cada vez más en parte de quien soy. La mejor manera en que puedo ser una bendición para ti es mostrando mi "verdadero yo" . Te desafío a hacer lo mismo. Es un paso esencial hacia la cordura. Para ser una bendición para nuestros seres queridos, debemos ser tan auténticos y genuinos que contagiemos nuestra buena energía. Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para ser auténtico. ¡Prepárate para la batalla si aceptas el desafío!

«Dios crea seres originales. Satanás solo puede hacer copias. ¿Soy un ser original o una copia?» Necesito saberlo.

Fragmento extraído de «En busca de la cordura» de Peter Laue. Para leer el manuscrito completo del folleto, visite la pestaña «Socios y enlaces» en la parte superior de la página principal: www.schizophreniadefeated.com 

James Stacey 9 de agosto¡ALABADO SEA DIOS! Me complace enormemente poder compartir el asombroso testimonio del Señor Jesucristo en la vida de mi querido amigo Peter. Su historia de lucha a vida o muerte, gracias al poder del Espíritu Santo que mora en él, para vencer la terrible esclavitud de la esquizofrenia, se asemeja mucho a mi propia historia, que se extiende a lo largo de 26 largos y agotadores años.   

Lo que se desprende de los detalles de la asombrosa libertad de Peter en su sitio web www.stretcherbearers.com —y en los libros que ha escrito— muestra la gran sanación y liberación que su amado Señor Jesucristo obró en su vida. ¡Cuánto anhelamos anunciar al mundo la libertad que Jesucristo trae a quienes sufren la enfermedad demoníaca de la esquizofrenia! Tenemos una gran audiencia en cada nación del mundo para difundir el mensaje único de que solo el Señor Jesucristo, el único Hijo de Dios, tiene el poder de vencer a este monstruo de la locura y devolverle a la persona su libertad.

Ambos tuvimos que atravesar un dolor profundo, aferrándonos al Señor Jesucristo mediante la fe y la oración, pues Él nos dio la fuerza para perseverar y luchar con el poder que nos concedió. 

La libertad tardó en llegar, pero cuando Satanás y los demonios fueron finalmente expulsados ​​de nuestras vidas, fue un gran avance que hizo brotar de nuestros corazones un poderoso canto de alabanza.

Dios envió a nuestras vidas esposas maravillosas que fueron fundamentales en la oración y el cuidado de nosotros. La querida esposa de Peter, Rebeca, lo amó y apoyó durante mucho tiempo en su lucha contra las fuerzas de la oscuridad, y mis amadas esposas, primero mi querida Pam, quien falleció en 1981, y luego mi segunda esposa, Tina, se comprometieron a estar a mi lado en la batalla que enfrenté. Otros cristianos se unieron a ellas en una intensa oración para derrotar a Satanás.   

¡GRACIAS, SEÑOR JESUCRISTO! A TU GRAN NOMBRE SEA TODA LA HONOR Y LA GLORIA. HOY TE ADORAMOS PORQUE TU SACRIFICIO AL MORIR POR NOSOTROS Y POR EL MUNDO ENTERO EN LA CRUZ DEL CALVARIO HACE MÁS DE 2000 AÑOS ES REAL, LIBERANDO NO SOLO A LOS CAUTIVOS CON ATADURAS MENTALES, SINO QUE TAMBIÉN TRAE LA VIDA ETERNA A TODO EL QUE CREE EN TI. ¡AMÉN!   

(Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de él. Evangelio de Juan 3:16-17) 


El propósito de dar a conocer las buenas noticias de sanidad y liberación durante los últimos 15 años es destacar la esperanza prometida que existe al confiar en el Señor Jesucristo para vencer la esquizofrenia. Nuestro Encourager semanal que abarca desde 2010 hasta finales de 2023 contiene consejos bíblicos, perspectivas y ayuda comprobada diseñada para brindar aliento a quienes, como usted, luchan por la libertad tan ansiada. Desde 2023 hasta el día de hoy, continuamos declarando en el Freedom Encourager quincenal la confianza y la certeza de que el Señor Jesucristo ha provisto a través de Su presencia viva, el Espíritu Santo, el poderoso poder liberador para romper la fortaleza de esta complicada esclavitud satánica. Que Él le provea abundantemente todo lo que necesita para salir de esta prisión hacia Su gloriosa libertad y la maravillosa comunión con Él. ¡ÉL ES CAPAZ! 

No dejes que mi consuelo se extraiga más,
De mi frágil abrazo a Ti.
¡En esto solo regocíjate con asombro,
TU PODEROSO APOYO DE MÍ!

John Campbell Sharp (1819-1885)

       Y cada virtud que poseemos,
Y cada conquista ganada,
Y cada pensamiento de santidad,
SON SOLO SUYOS.

Harriet Auber (1773-1862)
 
 
No a nosotros, oh SEÑOR, no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria,
por tu amor y fidelidad. 

Salmo 115, versículo 1
 

SI NUNCA HAS INVITADO A JESUCRISTO A TU VIDA, Y LO DESEAS, REZA LA SIGUIENTE ORACIÓN CON TODO TU CORAZÓN: “Señor Dios Todopoderoso, me acerco a ti en el nombre de tu Hijo, Jesucristo. Sé que he pecado en mis pensamientos, palabras y acciones. Hay tantas cosas buenas que no he hecho. Hay tantas cosas pecaminosas que he hecho. Realmente lamento la pecaminosidad en mi vida, pero sobre todo reconozco el pecado que me separa de ti. Acepto la muerte de Jesús en la Cruz para redimirme y extender el regalo de la vida eterna. Con gratitud, les devuelvo mi vida como ahora les pido que entren en mi vida. Entra como mi Salvador y Señor y límpiame. Entra como mi Señor para controlarme. Ven con la fuerza de tu gracia y el poder de tu Espíritu para derrotar al espíritu maligno de la esquizofrenia que me preocupa. Ahora que has liberado mi espíritu, derrama tu poder sanador y liberador en mi vida mientras tomo autoridad en el nombre de Jesús a través del poder de su sangre sobre la fuerza intrusa. Afirmo su propiedad de mi vida y me resisto a cualquier derecho legal que el diablo busque ejercer sobre mi vida y vendar y expulsar cualquier presencia maligna. Creo que mi mente puede ser completamente libre y toda mi vida disfrutar de la total libertad de Jesús. Amén". Creo que mi mente puede ser completamente libre y toda mi vida disfrutar de la total libertad de Jesús. Amén". Creo que mi mente puede ser completamente libre y toda mi vida disfrutar de la total libertad de Jesús. Amén".


 CAPÍTULO 9 - LIBRADO Y SANADO EN MINUTOS

Aunque no lo sabía, la batalla final en contra de los poderes de la oscuridad había empezado. Su deseo de destruirme después de 26 años estaba próximo a ser derrotado. Empecé a sentir un dolor constante en mi rodilla derecha tan severo a veces que casi no podía caminar. Discerní que los demonios estaban allí.

Parece extraño que la causa de mi esclavitud mental se encontraba tan lejos en mis extremidades, pero esto fue evidencia de cuán largo había sido el tiempo que ocupaban mi vida y cuán profundamente estaban acomodados. La historia de la mujer encorvada en el evangelio según San Lucas capítulo 13 confirma que el dolor físico puede ser causado por espíritus de las tinieblas.

El dolor estuvo presente una noche cuando visité la tumba de mi padre en el cementerio de Anston del Sur; inmediatamente que entré al lugar, sentí tanto dolor con tanta intensidad que parecía que la sirena de una ambulancia había sido prendida.

Tina se mantenía en la lucha por mi libertad y buscó la ayuda de su equipo de intercesores. También se contactó con Bruce Hunt, quien estaba involucrado en consejería cristiana, y quien vivía en Worksop.

Él fue de mucha ayuda en discernir mi problema y le dijo a ella que mi mente era parecida a un calabazo con muchas divisiones cada una con su propio postigo.

La visión doble significa lo real y lo ficticio donde no hay manera de elaborar y entender la vida cotidiana. Algunas de estas divisiones se cierran desde abajo y esto es lo que esta causando la
confusión, decía Bruce.

Un paso gigante hacia la destrucción de los poderes de las tinieblas se tomó un fin de semana de oración y ayuno en marzo de 1990. Juntas, Tina y Joan Clark hicieron un gran avance durante esos dos días; no solamente el Señor dio respuesta para otras personas sino que también dio luz sobre ataduras en la vida personal de ellas, las cuales fueron rotas.

Tina me contó que en el tiempo de oración por mí, tomaron la promesa de Isaías 45:2. Pidieron al Señor que quebrantara las puertas de bronce y que hiciera pedazos los cerrojos de hierro que estaban alrededor de mi mente. La esperanza les llegó a las dos juntas y Tina observó:

Cuando todo esto está quitado, el Señor te puede mostrar paso a paso (y esto llevará tiempo) las áreas en las cuales tú necesitas liberación. Presenta esto delante del Señor. Siempre Joan y yo estaremos orando. Quiero que tú sepas que yo te estimo y te amo y continuaré firme en oración por ti. La verdad es que estoy comprometida en oración por ti y seguiré en contacto contigo. No importa lo que tú piensas o creas, debes saber que estoy orando. Tú eres hermoso y un día creo que tú florecerás. Mantengamos en contacto. ¿En que otra manera puedo orar por ti? No sé cual será el plan de Dios para nosotros pero el Señor sí sabe. Alabémoslo a Él.

Los resultados de este tiempo de oración se pueden ver en que yo sentí el deseo de escribir al señor Peter Horrobin, director del ministerio “Ellel” en Lancaster en el norte de Inglaterra. (Ministerio que ejerce sanidad interior a nivel mundial). El 9 de abril de 1990, le pedí “que considerara en oración un caso urgente para sanidad, consejería y liberación”. Tina también le había escrito comentándole mis problemas.

El escrito fue de cuatro páginas tamaño carta y demoré un día en completarlo. Le di las gracias al director por el privilegio de estar en la conferencia en Brighton y de haber recibido la enseñanza y la ministración. Le detallé como había sido mi relación con Dios desde la edad de 14 años y enfaticé que yo sabia que no estaba libre. Lo que deseaba era la verdadera libertad en mi vida.

Después al repasar mi carta me di cuenta que tenía un error: cuando Dios me habló en mi habitación en 1988 y dijo “basta ya”, no fue un tiempo de sanidad y liberación sino más bien el tiempo que Dios quería que descontinuara el medicamento psiquiátrico y dejara de trabajar como periodista en mi tiempo libre y hacer de la oración mi prioridad. Fue una promesa de mi libertad futura.

En la carta expresé la importancia del gran avance que ocurrió después de los cuatro días de batalla en oración contra las fuerzas de Satanás.

Escribí:

Siento, (por falta de una mejor palabra) que mi libertad esta restringida. Aunque el Señor me ha devuelto mi vida normal en muchos aspectos, siento una falta de energía porque hay una venda alrededor de mi mente. Esto me impide ser productivo o de vivir y disfrutar de Dios porque es una enfermedad constante. Tengo metas que cumplir en el Señor y quiero quitarme de encima esta molestia persistente. Siento que con la consejería y la oración y con una palabra del Señor seré libre y todos verán mi testimonio.

Pueda que me falten algunas cosas pero este es el motivo de escribir. Mi necesidad de libertad es tan importante que estoy dispuesto viajar lo más pronto posible. Regresar a la salud mental completa depende mi matrimonio con Tina, aunque nuestra relación ha sido siempre dirigida por la voluntad de Dios. Espero su respuesta con mucha anticipación.

Muy pronto el señor Horrobin respondió, para decir que me podía ministrar a final de mayo de ese año. Mi ánimo subió cuando recibí la carta, aunque cuando ya llegó el momento de hacer el viaje Dios había obrado y me había respondido a las muchas oraciones y súplicas trayendo mucha sanidad y liberación.

Una semana antes de mi liberación y sanación completa, recibí una carta de Tina que me animó mucho, mientras estaba en lo que yo titulaba “la recta final de una lucha muy larga”. Ella escribió:

Aunque te sientes cansado y aun bombardeado en tu mente, realmente es una buena señal. El diablo sabe que tú estás a punto de lograr algo muy grande. Sin embargo, Dios no quiere que tú te quedes sin energías antes de ir a Ellel. Entonces tenemos que derrotar las tácticas de Satanás que quiere que tú quedes exhausto para que no puedas recibir la ministración de liberación. Bueno James, tú estás al lado de la victoria. Satanás esta derrotado y no tiene derecho de molestarte tanto. Durante los últimos días me he sentido bastante oprimida y cansada pero hoy me siento mejor. Estoy en guerra y tomando autoridad sobre los poderes de las tinieblas que están tratando de destruirte.

Llámame a cualquier hora cuando quieras hablar y me cuentas que es lo que estás enfrentando, ¿O.K? Sé que tienes que poner cuidado al recibo del teléfono.

No vayas a ayunar por ahora; por favor no lo hagas por más que te sientes tentado. Claro hay momentos para ayunar y orar pero el tiempo no es ahora. Si sientes la necesidad de pasar tiempo excesivo en oración entonces solo ALABE, ALABE, ALABE, ALABE (esforzando tu voluntad en ALABAR) y encontrarás que los obstáculos o lo que venga, pasarán. El diablo odia LA ALABANZA.

Por favor, disfruta tus tiempos de descanso, sal a caminar, come algo rico y juega dominó. Aunque no sientas deseos, disfruta algo que te guste hacer que tiene que ver con la vida común y corriente. No permitas que el diablo te distraiga, resiste a través de la ALABANZA. Creo que los cerrojos se quebrantarán por medio de la ALABANZA PERSISTENTE; no permitas que tus sentimientos lo dirijan. Tienes que ejercer tu voluntad.

Aquí termina mi sermón; si puedes, escribe cada día un poquito de lo que estás experimentando. Esto les ayudará a los consejeros del ministerio Ellel para que te ministren a ti.

El gran día cuando fui puesto en libertad, era un día asoleado, un día festivo de mayo de 1990. Para mí, fue un día de libertad gozosa por medio de liberación y sanidad. Siendo un día tan hermoso, Tina y yo salimos para las colinas de Clent, nuestro lugar preferido para caminar y conversar.

A medida que fuimos caminando, Tina me dijo que mi problema era de esquizofrenia. Lo dijo en una manera tan natural, pero tan pronto que lo dijo, el Espíritu Santo me dijo -Es correcto. Eso es lo que es. Por primera vez yo estaba de acuerdo con ella.

Era como si la luz y la verdad del Espíritu Santo hubieran iluminado mi mente por primera vez y yo me podía ver como realmente era. Yo no tuve desacuerdos ni oposiciones, simplemente acepté lo que ella me dijo. La revelación, por fin había penetrado a mi mente.

Llegando a la casa de ella me sentí dirigido a pedir si podíamos pasar un tiempo en oración juntos. Fue un tiempo de intercesión agresiva durante el cual el Señor me llevó hacia el cielo con ruegos poderosos. Yo le dije a Dios que tenía mucha ira con el enemigo de mi vida por haber intervenido durante todos estos años. Fueron peticiones junto con un clamor desesperado de ayuda. Era tan urgente y tan real para mí, que le dije a Tina que se callara un momento, porque sentí que realmente estaba hablando con Dios y para mí era muy importante descargar mi corazón y compartir mi necesidad.

Salí de esa oración con más fuerzas que cuando entré, pero también recibí una seguridad del Espíritu Santo que ese mismo día el poder malvado iba a ser echado fuera y yo seria libre.

Veía que Tina estaba cansada como muchas veces le había visto durante ese largo tiempo que me había ayudado con tanto cariño. No pensé en pasar más tiempo en oración y decidí salir para mi casa en Chesterfield.

Nos despedimos cariñosamente en la estación de New Street Station en Birmingham. Yo estaba muy deseoso de leer un libro que se llama “Cerdos en la Sala” escrito por Frank e Ida Mae Hammond. Leí como los espíritus de las tinieblas pueden entrar a nuestras vidas por medio de un descuido o por meterse en las ciencias ocultas. Entran como cerdos en nuestras casas, y en la mejor sala se acomodan allá con toda su suciedad. Pasé el tiempo mientras esperaba el tren, pidiendo al Señor un puesto tranquilo para poder leer durante el viaje.

Encontré un lugar en la parte de adelante del vagón. Mi confianza aumentaba al leer el capitulo sobre esquizofrenia y luego leí dos capítulos más. Realmente creía que Dios no solamente era capaz de deshacerme de esta presencia demoniaca, sino que me iba a mostrar como hacerlo a solas.

Al llegar a casa, la experiencia de la anticipación de mi libertad tomó mi vida. El hecho que yo nunca había echado fuera un demonio, ni de mi vida, ni de la vida de otro, no era ya  importante. Yo le entregué todo el asunto al Señor y le dije -Señor tú me vas a tener que ayudar porque esto de sacar demonios es nuevo para mí.

El camino a seguir me llegó instantáneamente cuando Dios me contestó: -¡Dinamítalos! Eso fue el mensaje de inspiración que llegó a mi mente El Señor había dado la dirección como proceder, entonces volteé el sofá hacia la ventana para darme privacidad. Como Satanás y sus demonios detestan escuchar cuando Dios es alabado y adorado, nos parecía al Espíritu Santo y a mí que la mejor manera de seguir era declarar en alabanza Quien estaba en el trono de mi vida y Quien tenía el derecho de ser el Dueño de ella.

Dirigiéndome a la presencia maligna en mi vida, dije: -¡Le voy a dinamitar!

Entonces con un casete de coros de alabanza que habíamos copilado en mi iglesia Zión Asambleas de Dios, me senté en el sofá y descansé mi pierna derecha descalza sobre una silla. Desde la grabadora toqué alabanza triunfante lo más duro posible dirigiéndola hacia el área en mi rodilla derecha donde podía sentir el calambre. En el tren, el poder que siempre producía el calambre se había mermado durante la lectura del libro.

Cuando el casete de duración de 20 minutos llegó al coro “Jesús, a Tu Nombre doblamos las rodillas” pensé que era de un significado importante. Me incliné y me dirigí al demonio en mi pierna derecha. Le dije: -¿Lo oyó espíritu de esquizofrenia? ¡Arrodíllese a Jesucristo!

Luego me recosté y seguí esperando en el Señor hasta que se terminó el casete. Luego apagué la grabadora y empecé con la ayuda del Señor a desafiar los derechos legales del demonio en mi vida. Clamé la Sangre de Cristo y tomé el señorío de Cristo sobre mi vida diciendo a los demonios que no tenían ningún derecho legal estar en mi vida porque Jesucristo de Nazaret había muerto por mí. Declaré que ellos habían sido “cerdos en la sala” de mi vida por demasiado tiempo y que ya se tenían que ir. Yo le ordené al demonio de esquizofrenia que saliera de mi vida y se fuera al lugar seco y éste SALIÓ.

¡Gloria a Jesús! Habían dos movimientos en medio de mi pierna derecha, seguidos por un tercero que fue diferente que los otros, bajando por mi pierna, y saliendo por mi pie descalzo dando una sensación de descanso. Sabía, sin lugar a dudas que las fuerzas de maldad habían salido de mi vida. Creo que los tres movimientos representaron la salida del “nido de espíritus”; los tres fueron esquizofrenia, religiosidad y suicidio.

Casi salté al techo de la felicidad cuando me di cuenta que Dios había ganado la batalla en mi vida. Luego pensé llamar a Tina para contarle la buena noticia, pero al intentar tomar el teléfono sentí que el Espíritu Santo me detuvo. Volví a sentarme en el sofá. Me puse las manos en tres lugares sobre mi cabeza y oré: “Señor yo creo que Tú me has ayudado a sacar fuera esos demonios de mi vida. Ahora Señor, sana lo que ha sido como un nudo en mi mente durante todos estos años”.

Mientras todavía hablaba con Dios, Él soltó un poder sanador tipo “láser” a través del centro de mi cabeza. Fue exactamente como la promesa en Isaías 65:24 “Y antes que clamen responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído”.

En ese día particular, Él respondió con la velocidad de la luz. No sentí el impacto del poder de la sanidad tanto por los lados de mi cabeza. Los rayos de poder cortaron a través de la mitad y yo sentí en menos de un segundo como el poder fluía desde encima de mi cabeza hasta la frente y atravesó hasta la base de la nuca. Fue Dios dando al blanco en el área donde yo necesitaba Su poder sanador.

Escuché unos años más adelante, una explicación de los eventos dramáticos que cambiaron mi vida esa tarde. En una predicación por casete llamada “La Sustancia de la Oración”, que trataba el tema de soltar el poder de la oración, Dutch Sheets de Colorado Springs menciona que para que algunas oraciones sean contestadas, se necesita que suficiente poder sea soltado para “poder hacer el trabajo”. Él dice que entre más difícil la situación más persistente tiene que ser la oración. Él dice que Dios a veces contesta inmediatamente pero atrás necesitan “mas oración de los santos de Dios” para llenar los incensarios de oro de los cuales Dios envía las respuestas.

En un momento determinado, dice Sheets, cuando el incensario ha sido llenado con suficiente oración, Dios ordena al ángel a arrojar el fuego del poder sanador de Dios a la tierra, así proporcionando la respuesta requerida (Apocalipsis 8:3-8). El momento decisivo para mí, llegó esa tarde cuando Dios intervino en la oración y el incensario llegó a su tope, dando la seguridad de libertad. Pero el fuego de sanidad llegó después de la liberación de los espíritus malignos.

Sabiendo que yo estaba no solamente libre sino también sano, corrí al teléfono para contar las buenas noticias a Tina. Aunque ella estaba cansada, pudo entrar a mi regocijo.

-¿Qué fue, pues? Me preguntó.

Yo le conté todos los detalles.

-¡Qué noticia tan maravillosa! Estoy tan emocionada por ti James. Dios por fin ha contestado nuestras oraciones. ¡Bendito sea Su Nombre!

Yo me sentí un poco triste que Tina no estuviera conmigo para ver el efecto inmediato de sanidad en mi rostro ahora resplandeciente y lleno de gozo. La venda que apretaba mi mente ya no estaba. En vez de mi rostro estar bajo la influencia de una mente paralizada por la profunda influencia de espíritus de las tinieblas, éste ya rebosaba del gozo por causa de mi libertad interior. Le dije a Tina:

-No aguanto el deseo de verte el sábado. Tú conocerás un hombre nuevo. ¡Estoy diferente!

La mañana siguiente fui a trabajar en Sheffield ya con otra actitud, como alguien que acababa de salir de una cárcel, dejando sus cadenas dentro de la celda. Mi gozo interior y fuerza me permitieron trabajar con más facilidad. Ya no había temor porque Dios lo había quebrantado en todas sus formas. Ya sabía que había poder en mi vida a través del conocimiento pleno que Jesús había muerto por mí. La autoridad que tenía en Él, me hizo sentir como si estuviera a tres metros de altura.

Me acompañó toda la semana el anhelo de viajar a Halesowen para ver a Tina. La llamaba todas las noches para contarle como me iba:

-Es tan maravilloso. Ya no me siento cansado al llegar del trabajo; Ya no tengo que subir las escalas a descansar o dormir como antes. La sanidad me ha traído una nueva fuerza a mi vida y estoy viviendo una nueva vida.

Los beneficios y efectos de la liberación fueron inmediatos e inmensos. No solamente fue puesta en libertad mi mente, sino también mis emociones. La “camisa de fuerza”demoniaca que había estado alrededor de mi cuerpo, cayó. No sentí ninguna restricción para hacer cosas como la jardinería; antes pensar en estas cosas me cansaba más que el hacerlas. Ya no necesitaba conseguir a alguien para organizar mi pequeño jardín. Mis amigos se habían burlado de mí porque me había tocado conseguir a alguien para hacer ese trabajo. Pero no había sido capaz de cavar por falta de fuerza física. Para mí fue más fácil conseguir a alguien que lo hiciera mientras yo escribía artículos para la revista “Nueva Vida” y después, de mis ganancias, yo le pagaba por su tiempo y esfuerzo.

Cual no sería mi sorpresa que empecé a interesarme en organizar mi casa y aumenté grandemente mi productividad y el entusiasmo. Mi placer por la vida natural de lo cual yo había sido privado durante tanto tiempo, volvió. La ilusión de no poder disfrutar placeres legítimos se fue. Me sentí capaz de sentarme en el sol sin sombrero y disfrutar el calor encima de mi cabeza durante mi tiempo de almuerzo. Ahora lo hacía sentado en el prado cerca del paradero de buses en Pond Street, Sheffield. Alababa al Señor y hablaba en lenguas.

La libertad que Jesús había traído a mi vida fue evidente a todo el mundo. Mis hijos la vieron y pudieron volver a tener padre. Mis compañeros vieron un rostro cambiado, sin tanto cansancio y pesadez alrededor de los ojos. Era una frescura y libertad que antes no se había visto. Mis amigos cristianos también vieron lo que Dios había hecho, aunque muchos no se interesaban en preguntar como había ocurrido, posiblemente por falta de entendimiento acerca de la influencia demoníaca en mi vida.

Yo estaba tan ansioso de verme con Tina el primer sábado, que fui a la estación del ferrocarril de Chesterfield y tomé el primer tren. Mientras esperaba la conexión para Birmingham, en la estación de Derby, entré en una cabina fotográfica a las 6:30 a.m. y mandé tomar unas cuatro fotos como una alegre evidencia para mí y para otros, de la diferencia que la sanidad había producido en mi rostro.

Al llegar a la casa de Tina, la envolví en mis brazos y me rebosaba de gozo por lo que Dios había hecho en mi vida.

-Ciertamente se ve tan diferente. Veo inmediatamente que algo ha pasado porque sus ojos parecen llenos de luz, no como antes,- dijo.

Ya nuestras reuniones fueron mucho más relajantes y disfrutábamos “bañarnos” en la nueva vida que Dios me había dado. Me preguntaba si debía ir a la cita de consejería y sanidad, ya que había sido liberado, pero decidí ir aunque no sabía que esperar.

Unas semanas antes de la cita me di cuenta que yo no me había desarrollado como persona en una forma natural durante 26 años de mi vida.

No solamente existían áreas en mi vida que el enemigo había tomado y que necesitaban ser retomadas, sino que tenía que volver a orientarme en cuanto al ritmo normal de la vida. Más adelante descubrí que esto iba a tomar mucho tiempo; llegué a entender que aunque habían salido los demonios, los patrones de pensamientos que ellos habían establecido en mi vida tenían que ser quebrantados totalmente. Entonces continué orando, esperando en Dios, meditando, y haciendo todo lo que había hecho antes de ser liberado, para fortalecer mi vida.

Todavía seguía levantándome a las 5:00 a.m. aún en la primera mañana en el Centro de Consejería. Baje las escalas para buscar un café y luego me pregunté: -¿Por qué estoy levantado tan temprano?

Me di cuenta que ya era hora de relajarme y disfrutar mi nueva libertad. Entonces volví a la cama para disfrutar más descanso y el extra placer de sentir a las ocho que el sol brillaba en mi cara por la ventana ya abierta. Era un tiempo de paz, y tranquilidad maravillosa.

Al llegar el tiempo de consejería de dos días, encontré mucha ayuda y fue muy interesante. Los dos consejeros lograron llevarme a una libertad más profunda. Aunque aceptaban mi testimonio de sanidad y liberación, se habían dado cuenta por mi carta cuan fuerte había sido el espíritu religioso. Yo colaboré con ellos todo lo que pude tanto en conversación como en oración, viendo que su deseo de ayudarme era evidente.

Durante los próximos ocho meses gradualmente me volví más y más fuerte. Ya que estuve libre, empecé a presionar a Tina a que nos comprometiéramos pero ella no tenía ningún afán.

-Yo sé que el Señor ha hecho algo maravilloso en ti, pero por favor dame más tiempo antes de que decidamos seguir adelante, dijo ella.

Cuando yo estaba ausente, ella oraba mucho y buscaba la voluntad del Señor en cuanto al matrimonio. Yo me afanaba para comprometernos y poner fecha al gran día, pero también me alegraba que ella tomara las cosas despacio, porque me daba más tiempo para seguir el proceso de restauración y recuperación.

Ella misma necesitaba espacio y quería evitar presión. Tenía un problema en el abdomen y el diafragma. Su involucramiento conmigo emocionalmente junto con su rol de ministro de liberación habían acabado con sus fuerzas. Estuve de acuerdo con su decisión que hasta que mejorara en su salud, las visitas a Chesterfield serían menos frecuentes.

Sin embargo, como se dice, todo le llega al que espera. Así fue para mí en los primeros meses de 1991, cuando parecía ser que mi visión de Tina vestida de novia iba a ser una realidad. Decidimos anunciar nuestro compromiso para abril. En el fondo de mi corazón yo siempre sabía que no demoraría ese momento.